Guías
¿La música llega a tu bebé?
Qué puede oír de verdad tu bebé, y por qué podría importar.
Ponerle música a tu pancita es un ritual encantador, y hay ciencia de verdad detrás. Desde alrededor de la mitad del embarazo, la audición de tu bebé se desarrolla lo suficiente como para captar el sonido del mundo exterior (apagado, pero presente) y responde a él.
Qué oye en realidad
Hacia la semana 18 se van formando las estructuras de la audición, y desde aproximadamente la semana 25 en adelante tu bebé reacciona al sonido, a veces con una patada o un cambio en su ritmo cardíaco. El sonido más claro y constante es tu propia voz, que viaja a través de tu cuerpo. La música de afuera también llega, suavizada como si se oyera bajo el agua.
¿Lo hace más inteligente?
A pesar del famoso «efecto Mozart», no hay evidencia sólida de que algún tipo de música aumente la inteligencia. Lo que la música sí puede hacer es bastante real: los bebés muestran que recuerdan melodías oídas a menudo en el vientre, las reconocen tras nacer y a veces se calman con ellas. Piensa en vínculo y calma, no en una ventaja intelectual.
Maneras sencillas de compartir el sonido
- Pon lo que te guste: tu calma es parte de la experiencia para ambos.
- Mantén el volumen moderado; los altavoces en la habitación bastan, no hace falta poner audífonos sobre la pancita.
- Canta y habla: tu voz es el sonido que mejor conocerá al nacer.
- Nota sus respuestas; muchos bebés tienen una canción que de forma fiable los pone en movimiento.
Evita presionar audífonos a alto volumen directamente sobre la pancita o subir el volumen al máximo: un sonido suave, a nivel de habitación, es todo lo que hace falta.