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Preeclampsia: las señales que vale la pena conocer

Una condición seria que se maneja muy bien cuando se detecta a tiempo.

La preeclampsia es una de las pocas complicaciones del embarazo cuyas señales de alarma vale la pena aprenderte de memoria. Afecta a un pequeño número de embarazos, normalmente después de las 20 semanas, y se trata muy bien cuando se detecta a tiempo, pero puede volverse seria si se pasa por alto. Saber qué vigilar no se trata de angustia, sino de detectarla a tiempo.

Qué es

La preeclampsia es un problema de la placenta que se manifiesta como presión arterial alta más señales de que otros órganos (a menudo los riñones) están bajo tensión. Por eso en cada visita prenatal te revisan la presión y la orina: están buscándola antes de que tú llegues a sentirla.

Llama a tu profesional el mismo día si notas

Quién tiene más riesgo

El riesgo es mayor con un primer embarazo, antecedentes de preeclampsia, presión arterial alta previa, diabetes o enfermedad renal, esperar gemelos o tener más de 40 años. Si tienes factores de riesgo, tu profesional puede sugerirte una dosis baja de aspirina desde temprano en el segundo trimestre: esto tiene buena evidencia y reduce la probabilidad de desarrollarla.

Qué pasa si la tienes

Los casos leves se vigilan de cerca con controles más frecuentes. Los casos más importantes pueden necesitar medicación para controlar la presión y, al final, la única cura es el nacimiento del bebé, así que el momento del parto se equilibra con cuidado. También puede aparecer en los días posteriores al parto, así que sigue atenta a las señales después de dar a luz.

Esta es la única lista para tomar muy en serio: cualquiera de las señales de alarma de arriba, o una lectura que te hayan dicho que es alta, significa contactar a tu equipo de maternidad de inmediato. No esperes a tu próxima cita.