Guías
Lactancia: los primeros días
Qué esperar, y por qué los primeros días se sienten como un aprendizaje.
La lactancia es natural, pero no siempre es instintiva: para la mayoría es una destreza que ambos aprenden juntos, con una primera semana empinada y una cuesta más suave después. Saber qué es normal al inicio ahorra mucha preocupación, y un poco de ayuda temprana hace una gran diferencia.
Primero el calostro
Tu primera leche, el calostro, es espesa y dorada: pequeña en volumen pero rica y perfectamente ajustada al estómago del tamaño de la cabeza de un alfiler de un recién nacido. Amamantar con frecuencia en los primeros días (de 8 a 12 veces en 24 horas) es normal y es justamente lo que hace que baje tu leche más abundante, normalmente entre el día 3 y el 5.
Lograr un buen agarre
- Lleva al bebé al pecho, no el pecho al bebé; su nariz al nivel de tu pezón.
- Busca una boca bien abierta que tome un buen bocado de pecho, no solo el pezón.
- Amamantar debe jalar, no pellizcar: un dolor que te hace encoger los dedos suele significar que hay que ajustar el agarre.
- Mira al bebé, no al reloj: amamanta según sus señales, como hociquear, llevarse las manos a la boca y removerse.
¿Está funcionando?
Buenas señales son muchos pañales mojados y sucios, una succión y deglución rítmicas, un bebé que se calma después de la mayoría de las tomas y un peso que avanza tras la baja normal de los primeros días. Pezones doloridos y agrietados, muy pocos pañales mojados o un bebé que no logra calmarse son señales de pedir ayuda: el apoyo temprano resuelve la mayoría de los problemas rápido.
Pide una consultora de lactancia o una asesora de lactancia pronto si te duele o no estás segura, y recuerda que lo mejor es un bebé bien alimentado: si la lactancia no te está funcionando, tu profesional te ayudará a alimentar bien a tu bebé, sea cual sea el método.