Guías
Café durante el embarazo
Cuánto está realmente bien, y de dónde sale el límite.
Para mucha gente, el café es menos una bebida que un ritual: la taza calentita que empieza el día. La buena noticia es que casi con seguridad no tienes que renunciar a él. Las recomendaciones actuales hablan de moderación, no de abstinencia, y los números son más amables de lo que internet suele hacerlos parecer.
El número que importa
La mayoría de los organismos importantes ponen el tope en unos 200 mg de cafeína al día durante el embarazo. Eso es más o menos una taza de café de filtro, o dos espressos pequeños. La cafeína atraviesa la placenta, y tu bebé no puede eliminarla como tú, así que el límite tiene que ver con mantener su exposición suave, no con que una sola taza sea peligrosa.
Dónde se esconde la cafeína
El café es la fuente obvia, pero se va sumando a lo largo del día desde lugares que quizás olvides:
- Café de filtro: ~80 a 120 mg por taza (el de filtro suele tener más que el instantáneo).
- Espresso: ~60 a 80 mg por shot.
- Té: ~30 a 50 mg por taza; el té verde también cuenta.
- Refrescos de cola y bebidas energéticas: 30 a 160 mg; las energéticas es mejor evitarlas por completo.
- Chocolate amargo: ~25 mg por cada 50 g, y algunos medicamentos para el resfrío o el dolor de cabeza contienen cafeína.
Por qué la precaución
Los consumos muy altos se han asociado en estudios con bajo peso al nacer y, de forma menos consistente, con aborto. La evidencia no es lo bastante fuerte para prohibir la cafeína, pero sí lo suficiente para mantenerla moderada. Quedarte cerca o por debajo de los 200 mg te deja cómodamente del lado seguro sin el estrés del todo o nada.
Maneras fáciles de reducir sin sentir que te privas
- Cambia tu segunda taza por descafeinado: conserva el ritual, sin la cafeína.
- Pide un tamaño más pequeño, o un solo shot en lugar de doble.
- Prueba opciones sin cafeína que de verdad te gusten: rooibos, jengibre o leche tibia.
- Reduce de a poco en lugar de dejarlo de golpe para evitar dolores de cabeza por abstinencia.
Si tienes presión alta, problemas para dormir o un embarazo de alto riesgo, tu profesional puede sugerirte bajar de los 200 mg. Ante la duda, pregunta: te fijarán un número que se ajuste a tu situación.