Guías

La intimidad durante el embarazo

Por lo general seguro y a menudo cambiante: qué es normal y qué no.

El sexo en el embarazo es, para la mayoría de las parejas, perfectamente seguro, y completamente normal, ya sea que tu deseo suba, baje o vaya por todos lados. Tu bebé está amortiguado por el líquido amniótico y sellado por el cuello del útero y su tapón mucoso; ambos están bien protegidos de lo que ocurre afuera.

El deseo cambia en ambos sentidos

Las hormonas, los cambios del cuerpo, el cansancio y las emociones pueden llevar la libido en cualquier dirección, y a menudo cambia según el trimestre: baja en el primero, lleno de náuseas; a veces más alta en el segundo; otra vez más baja en el tercero, cuando la pancita se pone grande. Todo eso es normal. También lo es querer cercanía sin sexo con penetración.

Comodidad y aspectos prácticos

No es solo penetración

La intimidad tiene que ver con la conexión, y eso puede ser caricias, masajes, cercanía o simplemente una conversación honesta sobre qué se siente bien y qué no ahora mismo. Los cuerpos y los ánimos cambian semana a semana; hablarlo los mantiene a ambos en sintonía.

Tu profesional puede aconsejarte evitar el sexo si tienes placenta previa, antecedentes de parto prematuro, sangrado sin explicación o si rompiste fuente. Si es así, sigue esa indicación, y pregunta cada vez que tengas dudas.