Guías
La intimidad durante el embarazo
Por lo general seguro y a menudo cambiante: qué es normal y qué no.
El sexo en el embarazo es, para la mayoría de las parejas, perfectamente seguro, y completamente normal, ya sea que tu deseo suba, baje o vaya por todos lados. Tu bebé está amortiguado por el líquido amniótico y sellado por el cuello del útero y su tapón mucoso; ambos están bien protegidos de lo que ocurre afuera.
El deseo cambia en ambos sentidos
Las hormonas, los cambios del cuerpo, el cansancio y las emociones pueden llevar la libido en cualquier dirección, y a menudo cambia según el trimestre: baja en el primero, lleno de náuseas; a veces más alta en el segundo; otra vez más baja en el tercero, cuando la pancita se pone grande. Todo eso es normal. También lo es querer cercanía sin sexo con penetración.
Comodidad y aspectos prácticos
- A medida que crece la pancita, de lado o tú encima suele ser más cómodo que acostada boca arriba.
- Un poco de manchado después puede ocurrir porque el cuello del útero está más sensible, pero menciona cualquier sangrado a tu profesional para estar tranquila.
- Cólicos leves o contracciones de Braxton-Hicks tras el orgasmo son comunes y ceden rápido.
- Usa protección con una pareja nueva o no monógama: las infecciones importan más ahora.
No es solo penetración
La intimidad tiene que ver con la conexión, y eso puede ser caricias, masajes, cercanía o simplemente una conversación honesta sobre qué se siente bien y qué no ahora mismo. Los cuerpos y los ánimos cambian semana a semana; hablarlo los mantiene a ambos en sintonía.
Tu profesional puede aconsejarte evitar el sexo si tienes placenta previa, antecedentes de parto prematuro, sangrado sin explicación o si rompiste fuente. Si es así, sigue esa indicación, y pregunta cada vez que tengas dudas.