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Estrías, con honestidad

La verdad honesta, y cómo ser amable con tu piel y contigo misma.

Las estrías son uno de los cambios del embarazo de los que más se habla y menos se controlan. Aquí va la versión honesta: son muy comunes, no son señal de que hiciste algo mal y ninguna crema las previene de forma confiable. Lo que sí puedes hacer es cuidar tu piel y, en igual medida, ser amable con cómo te sientes al respecto.

Qué son en realidad

Cuando la piel se estira rápido, el colágeno y la elastina de su capa media pueden romperse un poco, mostrándose como rayas, a menudo en la pancita, los pechos, las caderas o los muslos. Que las tengas o no depende sobre todo de la genética y de qué tan rápido se estira la piel, no de cuánta crema usaste. Suelen empezar rosadas, rojas o moradas y se aclaran hasta líneas plateadas en los meses posteriores al parto.

Qué ayuda (un poco)

La parte que ninguna crema arregla

Muchas mamás llevan sus marcas como el mapa de algo extraordinario que hizo su cuerpo. No tienes que amarlas, pero tampoco tienes que pelear una batalla perdida contra tu propia genética. Cualquiera de los dos sentimientos está permitido.

Si las marcas aparecen de repente con picazón intensa, sobre todo en el tercer trimestre, coméntalo: en raras ocasiones apunta a una condición de la piel del embarazo que vale la pena revisar.